Vender en el siglo XXI

Adentrados plenamente en el siglo XXI, deberíamos de reflexionar si las nuevas tecnologías y el auge del e-commerce van a influir de manera exhaustiva en la gestión del vendedor, haciéndola menos importante de lo que supone en la actualidad. Lo que nos llevaría a una nueva interpretación y reflexión sobre el escenario comercial. Personalmente creo que el vendedor tiene o, al menos, debería tener un mayor protagonismo en las negociaciones profesionales, ya que, hemos pasado en el proceso de ventas de dos a seis etapas; es decir, del captar y vender en el siglo XX a captar, comunicar, vender, satisfacer, fidelizar y prescribir o… mejor aún, tener fans, como por ejemplo, Apple. Simplificando mucho, diría que la situación actual de nuestras empresas nos confirma, una vez más, que no hemos sabido adaptarnos con la rapidez necesaria a esta época que nos está tocando vivir. Hay una ausencia total de eficiencia en la gestión del cambio, falta de confianza en la actividad comercial y una visión errónea de la palabra vender. Vivimos una época en la que la innovación del producto, por sí sola, no es la base del éxito de la empresa. Los clientes demandan a las compañías soluciones, por eso estoy totalmente convencido que “vender es un arte” y dominarlo pasa, invariablemente, por detectar nuevas formas de acercarse al cliente que abran nuevas perspectivas de mercado. Tras estos últimos siete años de incertidumbre, de cambio y adaptación a las nuevas tecnologías, ha llegado el momento de posicionarnos estratégicamente, no solo para competir con éxito en la actualidad, sino para estar en la “pole” de salida cuando al regreso de las vacaciones de verano tengamos que encarar con optimismo en cierre de 2015. Por tanto, apostemos por las “Ventas Inteligentes” y demos la espalda a las objeciones y pesimismo producidos por una mala y obsoleta gestión comercial. El siglo XXI nos trae de la mano del Neuromarketing nuevas técnicas capaces de ayudarnos a conocer al cliente y así podernos acercar al corazón del consumidor y por tanto del mercado.

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